Protocolo no es educación, cuando de los más pequeños se trata.

Días atrás, me encontré con una compañera de protocolo que ha escogido el camino de la formación para salir adelante, lo cual es una muestra más de las innumerables posibilidades que ofrece nuestra profesión, que desde siempre estuvo ligada al poder y que ahora demuestra estar en muchas mas facetas de nuestras vidas.

A penas existen formadores en nuestra profesión y los que hay no son profesionales de la formación en su mayoría, son sucedáneos que exponen las experiencias de su vida laboral para que estas sirvan como ejemplo al resto de profesionales, no es una protesta ni mucho menos, al contrario, era la única forma que teníamos los que de verdad queríamos formarnos para aumentar nuestro conocimiento, lo reconozco y no me avergüenzo de ello,  yo en principio me formé así, pero en el siglo XXI dónde ya hay estudios que engloban las experiencias de miles de ellos, así como la jurisprudencia tan necesaria para entender el ¿por qué se hacen las cosas? Nos invita a reflexionar sobre la innecesaria existencia de cursitos que lo único que hacen es alimentar la esperanza de muchos y el bolsillo de unos pocos.

Con la llegada del Grado y el Máster oficial (títulos que ya poseo), empezamos a tener buenos formadores, gente que no tiene afán de protagonismo sino virtud de enseñanza.

En estos días en los que hemos celebrado la llegada de un nuevo Rey al simbólico trono que reina nuestro país, las miradas no sólo estaban puestas en Juan Carlos I y su participación en los actos, en la ‘Reina Madre’ y los efusivos besos a su marido, en Felipe VI y la responsabilidad para la que se le ha estado preparando estos 45 años o la Reina Letizia y el cambio social que ha dado en estos 10 años.

Las miradas también estaban puestas en dos niñas, de ocho y siete años respectivamente, que dieron una demostración pública de educación infantil digna de cualquier cuento de princesa.

Nuestra conversación giraba en torno a ellas, a la acuciante necesidad que hay en nuestra sociedad de enseñar a nuestros menores educación, saber estar y demás ‘asignaturas’ necesarias para vivir una vida social tan necesaria para salir adelante hoy en día y el ejemplo que estas dos niñas han dado a tantos padres que creen que los niños no se pueden educar a tan temprana edad.

Desde mi blog reivindico la importancia de la educación, entiéndase como: el saber estar, la urbanidad… desde una temprana edad para evitar muchos de los problemas que tienen hoy en día nuestros jóvenes que en muchos casos están muy formados, pero son muy mal educados.

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No debemos olvidar que las escuelas están para enseñar y las casas para educar, concepto que muchos padres tienen confundidos.

Discutía con Norma Gómez, que la metodología de enseñanza en nuestro país se basa mucho en las asignaturas que todos conocemos: matemáticas, ciencias, lenguas, sociales… Pero los técnicos del Ministerio y de los gobiernos regionales siguen sin percatarse que lo que nos diferencia de países como Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania, Japón o China… sólo es la educación.

Ella da clase de protocolo social para niños habiendo creado una metodología práctica innovadora en España, aplicada en diferentes colegios de Gran Canaria con grandes resultados y que de alguna manera seguramente se aplicará con el tiempo en el resto del territorio español.

Aprender normas sobre saber estar, te da respeto por los demás (incluidos los profesores) te da paciencia, sobriedad, te enseña a convivir y a estar seguro de ti mismo… Es mucho mas lo que ganas que lo que pierdes, aunque no esté de moda.

Las actuales generaciones están abandonadas a su suerte, y es por ello por lo que se preguntan ¿cuál es el motivo por el que teniendo el mismo currículo que otros, no son escogidos para el trabajo que tanto desean sino deben bajar de categoría para encontrar trabajo?, yo les contestaría que la diferencia la pone el saber estar.

La buena educación se aprende en casa desde pequeños, mientras que la mala educación, ya se encargará la calle de recordártela una y otra vez, cada día. Por eso, creo que el mejor legado que le podemos dejar a nuestros hijos no es otro que: una gran Cultura y una buena Educación (las dos con mayúscula).

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El tú o el usted, ¿cómo debemos tratar a las personas?

 

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Hace unos años, dentro de un programa de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias (se llamaba así por esa época) para enseñar educación y saber estar a los adolescentes en los institutos, tuve la oportunidad de dar formación a un grupo de profesores de los institutos del sur de la isla de Tenerife.

Durante una semana impartí charlas sobre urbanidad, saber estar y protocolo social a dichos profesores cuyo interés por nuestra profesión alimentaba mis ansias de enseñar.

Hasta que llegamos al tema que hoy les propongo: “el tú o el usted”.

En muchas ocasiones, nos planteamos ¿cómo debemos tratar al resto de personas? Bajo mi punto de vista, tratar de usted a una persona no es subirle la categoría, pero si es una muestra de educación por nuestra parte.

Partiendo de mi anterior reflexión que evidencia mi opinión, hay que saber que las dos formas mas comunes de dirigirse a una persona son el ‘tú’ que es la forma mas familiar o amistosa de llamarle, o el ‘usted’ que es una forma mas respetuosa.

Para desgracia de los clasistas, se está disipando el uso del ‘usted’ y se está generalizando más el del ‘tú’, aunque dependerá de nosotros el que este pronombre continúe en activo durante mucho tiempo mas.

El ‘tú’ es la segunda persona en singular, es corriente entre familiares y amigos, aunque no siempre ha sido así, nuestros abuelos solían llamar a sus padres de usted. Actualmente para lo que tiene que ver con: edad, generación y autoridad o jerarquía, este tratamiento se puede dar como válido.

El español actual destaca por tutear con mas facilidad que otras lenguas románicas, es mas un problema sociolingüístico que de estricta pedagogía del español, entre nosotros encontramos a quienes consideran el tú como algo muy cómodo, pero en este artículo no quiero hablar de comodidad sino de educación.

El ‘usted’ es la contracción de la antigua forma “vuestra merced” que es un término ya extinguido. Se usa para designar a la persona destinataria de nuestro mensaje, utilizado como tratamiento de cortesía.

Pero, ahondemos un poco más: ¿desde cúando se utiliza?

España ha sido siempre muy proclive al compadreo, de hecho viene de muy lejos, el Duque de Saint Simón que fue embajador de la corte durante el reinado de Luis XV ante Felipe V, se declara en su ‘cuadro de la corte de España’ asombrado, al oír a lo que el llama “jóvenes atolondrados”, tutear a Grandes de España, ancianos y a antiguos ministros. Según pude leer en un artículo del diario ABC en el año 1985, por lo que tenemos claro cuando se oyeron los primeros tuteos. Habría que aclarar que los Grandes de España anteriormente citados, tenían el tratamiento de Excelentísimos Señores, por lo que denigra aún mas si se puede, el tratamiento de la persona.

En el momento en el que hay que combinar el tratamiento con las relaciones laborales, pisamos un terreno pantanoso porque no se puede garantizar el éxito de una o de otra, ya que tienen que convivir dependiendo de las peculiaridades de cada empresa. Un ejemplo es en las tiendas de ropa joven, donde el tuteo es habitual para hacer pensar al cliente que son mas jóvenes. Aunque en los grandes almacenes podemos sentir el usted en todas nuestras conversaciones con los vendedores.

Cuando un auxiliar se dirige a un superior utilizará el pronombre usted, siendo este último quien debe establecer si su “subordinado” puede o no tutearlo.

En el mundo de la banca al contrario, se observa frecuentemente el uso del tuteo cuando tratas con un semejante, mientras que el uso del usted es utilizado para dirigirse a los de un grado inferior.

En el caso de la enseñanza, tuve una “discusión” con un profesor de dicho curso, que me explicaba la necesidad de tutearse con los alumnos a lo que yo recriminaba que el papel del profesor siempre debe ser como dijo el defensor del pueblo: “de respeto mutuo y un puente en el incentivo de la nueva comunidad escolar que todos necesitamos”. Siempre partiendo de la base de que el respeto va mas allá de tutear o no, pienso que las formas son muy importantes y que no es el tratamiento sino el lenguaje el que puede expresar la falta o no de educación y respeto entre las personas.

Mientras unos piensan que el respeto y la disciplina no tienen que ver con el tratamiento sino con la convivencia, yo creo que el usted no promueve una ruptura o diferenciación de la relación entre el profesor y el alumno sino un gesto de respeto.

También es cierto, que en los ciclos inferiores de enseñanza, los niños no conocen los pronombres y por eso sólo utilizan el tú, aunque a medida que avanzan en su educación, deben pasar a tratar de usted al profesor. Ojo, soy partidario, y esto ya es una opción personal, que el profesor también trate de usted al alumno.

Quisiera tener una nota de humor en este post para hablar del tratamiento de “cariño” de alguna camarera a la hora de servirnos, tanto “amor” me desborda, pero señorita estoy casado y hasta hoy no le había visto nunca.

Hay una corriente de educadores (con los que estoy de acuerdo) que consideran que debe ser meritorio, hay que ganárselo a través de estudios, títulos etc. Para estos, el usted es un reconocimiento no un derecho.

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