Cuaderno de bitacora 6, Portugal

“No hay viaje que no te cambie algo”

 

Estuve en Portugal (bajando desde Vigo donde vivían unos tíos abuelos míos) hace ya más de 35 años, siendo sincero, no recuerdo nada, sólo unas playas fantásticas que no se si pertenecían a España o a Portugal.

Nuestra salida de Santiago es diligente, una ciudad con tanta historia y con tanto monumento nos atrae bastante, pero también es cierto que todo en este viaje atrae.

Dejamos atrás, el paseo por sus calles, repletas de palacios (los conocidos pazos gallegos) de diferentes estilos, desde románicos hasta neoclásicos. Las múltiples iglesias que testimonian el carácter eclesiástico de la ciudad y que fue, junto con la universidad, el motor que impulsó su economía hasta el siglo pasado.

El carácter universitario de sus noches, sus animados locales de ocio, su calle del franco (del francés) también conocida como calle de los vinos, con sus numerosos bares y restaurantes. Hasta es posible que alguien se haya atrevido a realizar la ruta París-Dakar,  que consiste en iniciar el recorrido en la cafetería París y concluir en el restaurante Dakar, tomando una taza de vino o corto de cerveza en cada uno de los bares que se encuentre por el camino. Alcohólica hazaña poco recomendable.

Pero hay que partir, posiblemente vuelva a esta ciudad antes de lo previsto, quien sabe, aún me queda mucho por ver.

Abandonaremos Galicia, pero no sin antes trazar nuestra ruta hacia uno de los sitios más esperados de este viaje (Oporto), pero también queremos disfrutar de una mariscada en Sanjenjo o Sanxenxo cada uno lo escribe o lo pronuncia como desea. Para ello pasaremos por O grove y así conocer la parte más occidental de la península Ibérica.

Solicito información a un buen amigo gallego que vive en el sur de Tenerife y que presume de haber degustado buenas mariscadas en los mejores restaurantes de toda la franja atlántica de Galicia y me recomienda el restaurante “O Barco” en la praia de Silgar.

Si aún no has comido, te recomiendo que dejes de leer ahora y lo retomes después de la comida.

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Seguimos la ruta con el gaznate lleno, aunque todos sabemos que los platos de la mar y el marisco en especial no son comidas copiosas difíciles de digerir y que no llenan.

Se suele decir que Portugal es uno de los países europeos con mejor equilibrio entre sus atracciones turísticas. Desde la originalidad de su arquitectura hasta el encanto de sus costas o ciudades, el país luso ha sabido proteger perfectamente sus grandes símbolos y su historia. Es el país de los grandes exploradores y navegantes, el lugar donde se canta y se llora con el nostálgico fado y se dibujan las hazañas de los aventureros en la sutileza de los azulejos. 

Portugal puja al alza, y la consecuencia no es otra que una carrera frenética por degustar la esencia de un país que ofrece numerosos atractivos a precios que, por otra parte, comienzan a no ser tan asequibles, dada la avalancha turística que ya observo.

Las grandes ciudades de Portugal están jalonadas de monumentos de estilo gótico manuelino. A finales del siglo XV y principios del XVI, los éxitos coloniales de los grandes conquistadores portugueses animaron a los soberanos del país a enriquecer el legado monumental y artístico de las grandes urbes portuguesas.

Afortunadamente, la mayor parte de aquella riqueza monumental podemos apreciarla hoy. Es prácticamente imposible resistirse al encanto de un país que arrolla con su belleza histórica y natural.

Entramos en el país vecino por Tui o Tuy, según donde mires, se escribe de una manera o de otra. No nos paramos porque llevamos el retraso propio de la comida y tenemos que pasar por Braga y llegar pronto a Oporto.

No sabemos si a nuestros vecinos portugueses les gusta que comparemos algunas de sus ciudades con Italia, pero el que caso es que, Braga es llamada a menudo la Roma de Portugal por su riqueza patrimonial y su cantidad de lugares de interés.

Igual pensaras que soy un exagerado, afirmando que la capital Italiana y Braga son parecidas, no tienen mucho que ver, o más bien poco. Pero las comparaciones tienen cierto sentido: se deben, en parte, a la importancia histórica que esta ciudad tuvo. pues Braga fue uno de los principales núcleos urbanos y centros administrativos del Imperio durante la ocupación romana de la Península Ibérica (conocida como Bracara Augusta).

Además de su pasado romano, Braga gozó de gran prestigio durante la Edad Media como centro arzobispal, pues tuvo una de las primeras diócesis de la península, y era uno de los lugares de paso del Camino de Santiago. Su catedral, de hecho, es la más antigua de Portugal.

Hoy en día, Braga es la tercera en tamaño de Portugal (por detrás de Lisboa y de Oporto) y goza de una intensa vida cultural que no podré disfrutar por falta de tiempo. Todo eso gracias a su carácter de ciudad universitaria.

La autovía A3 es la arteria principal de Portugal, y los peajes nos van marcando el camino, uno tras otro, junto con el País Vasco esta zona me parece una sangría de: para, paga y sigue.

La entrada a Oporto, no es para sentirse orgulloso, entramos por el norte y no es un barrio muy vistoso, o no es como esperaba, creo que por primera vez y a diferencia de lo que encontré en otros hoteles, esta vez me sentí engañado con el hotel, no es que fuera malo, pero no era tan relevante como los otros y ademas estaba alejado del centro, había que tomar una guagua (autobus) para acercarse al centro…

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Llegamos al hotel, aparcamos las motos y dejamos las mochilas para desplazarnos hasta el centro. la última parada del transporte nos deja en la Avenida dos Aliados que vendría a ser el corazón del centro de Oporto. Lugar de reunión de los portugueses en ocasiones especiales como el año nuevo o las fiestas de San Juan de Oporto patrón de esta ciudad, celebración que pudimos vivir donde la viven ellos y como la viven ellos.

En lo alto de la avenida, la plaza se encuentra presidida por el edificio de la Cámara Municipal do Porto y el Ayuntamiento. De allí, puedes tomar esta pequeña pero importante avenida como punto de partida para caminar por las principales atracciones de la ciudad. A su alrededor se encuentran el barrio de Cedofeita (Mezcla la arquitectura tradicional con un ambiente más joven y nuevos cafés y restaurantes), la Rua de Santa Catarina.

La Estación Porto Sao Bento inaugurada en 1916, es obra de un arquitecto portugués que estudió en Francia, quien cuando la diseñó no sabía que iba a terminar construyéndola ya que el proyecto fue su trabajo de fin de carrera.

Gustó tanto dicho diseño que le encargaron construirla, lo que le llevo 16 años debido al conflicto histórico que por entonces vivía el país. Solo después de construir el edificio se dieron cuenta de que era arquitectonicamente preciosa, pero desde el punto de vista operativo presentaba muchos problemas, hasta el punto de que la estación llegó a ser inaugurada sin taquillas, baños, ni salas de espera.

En la estación de Oporto puedes ver pinturas y mosaicos que representan escenas cotidianas de las diferentes épocas del año ambientadas en el siglo XX. Es la estación más bonita de trenes de Portugal y una de las más bonitas del mundo.

 

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la Rua de Santa Catarina

 

Si te paras de espaldas al ayuntamiento, y comienzas a bajar, pasando al frente de la Estación São Bento anteriormente comentado y estarás en la dirección correcta para llegar al río.

Nuestra primera parada la cual hicimos con prisa (porque cerraba) fue la famosa librería Lello, o Livraria Lello en portugués, es mundialmente conocida, pues ya sido escogida en varias ocasiones como la librería más bella del mundo.

Existe también el rumor de que en ella se filmaron algunas escenas de la película Harry Potter lo cual no es exacto: las escenas están inspiradas en la Librería Lello, pero no fueron grabadas ahí (pero sí en los estudios warner de Londres).

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Livraria Lello

 

La autora de esta serie de novelas,J.K. Rowling, vivió un par de años en Oporto y quedó, como todos, enamorada de la librería.

Otro de las cosas que hay que probar en esta ciudad son los pasteles de nata, muy conocidos también como de Belén, Realmente se trata de pequeñas tarta de huevo con dulce hecho de “massa folhada”. Se tuerce es espiral creando un nido de cientos de capas crujientes, dejando en su interior una deliciosa crema pastelera caliente.

 

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Deliciosas natas

 

A medida que se hace la noche, nos dirigimos al puerto, se celebra este fin de semana La noche de San Juan, y la calle cobra un protagonismo increíble. Se articula y se vive en torno a la unión de personas de todo tipo en las “ruas” de la ciudad. En cada pequeño rincón se celebran pequeñas fiestas vecinales o ‘festarolas’. Allí encontraréis música en vivo, ambiente familiar, diversión y el menú más típico en estos días: sardinas, carnes y pimientos a la brasa y mucho vino. El olor de la lumbre inunda todo, así que no tendrás problema en encontrarlas. Y mis tripas comienzan a recordármelo.

 

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Unas buenas sardinas frescas

 

Una de las zonas más pobladas es en torno al puente de Luis I en el que pudimos disfrutar de unas vistas extraordinarias de la ciudad. Construido por uno de los ayudantes de Gustave Eiffel, la influencia del famoso arquitecto francés sin duda marca el estilo de este puente que cruza el río uniendo las poblaciones de Oporto y Vila Nova de Gaia.

 

La Ribeira de Oporto es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCOToda buena postal de Oporto muestra la colorida y pintoresca imagen de la ciudad vista desde su mejor ángulo.

Si tuvieras que elegir un solo lugar para visitar en Oporto te diría que escojas este. Que te sientes a orillas del Douro en la zona de la Ribeira y admires la vista de ambos lados del río, el trajín de barcos y la tranquilidad con que la gente pasea.

 

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Otra tradición curiosa de esta fecha son los martelos de São João. Si vienes a Oporto un día de san Juan, no te olvides de hacerte con uno de esos típicos martillos de plástico para poder “golpear” en la cabeza a todo el que se te cruce. Es un gesto simpático entre los asistentes a la fiesta, ¡no hay que ensañarse! Cada martillo de plástico tiene un pito se crear un inmenso barullo. Como apunte curioso, saber que se ha modernizado mucho esta costumbre, porque antiguamente se utilizaba un puerro para golpear al compañero a modo de empujón para que saltara la hoguera.

 

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También es tradicional la “Baloes de Sao Joao” una costumbre importada de China que trata calentar el aire en el interior de unos globos de papel, seguro que sabes de los que estamos hablando. Al anochecer el cielo se cubre por completo de estos farolillos creando un efecto increíble al reflejarse en el río Duero. ¡Casi parece de día de nuevo!

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Sin duda uno de los rincones más bonitos de toda la ciudad son sus estrechas callejuelas llenas de historia, caminarlas da como resultado la sensación de teletransportarse a lugares idílicos que los hay en cualquier ciudad histórica, aunque es difícil encontrarlos.

Boa noite

 

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