A vueltas con la sentencia…

Quisiera trasladarle algunas de las reflexiones que he tenido sobre la cantidad de dudas que se han creado a partir de la sentencia del Tribunal Supremo que imposibilita poder utilizar cualquier bandera no oficial en un edificio púbico.

El pasado lunes 1 de junio, la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Supremo dictó una sentencia en la que fija como doctrina (cito textualmente): “que no resulta compatible con el marco constitucional y legal vigente, y en particular, con el deber de objetividad y neutralidad de las Administraciones Públicas la utilización, incluso ocasional, de banderas no oficiales en el exterior de los edificios y espacios públicos, aun cuando las mismas no sustituyan, sino que concurran, con la bandera de España y las demás legal o estatutariamente instituidas”.

Le pongo en antecedentes: esta sentencia anula el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, de 30 de septiembre de 2016, en el que se aprobó; reconocer la bandera nacional de Canarias.

Para no llevarle a equivocación la bandera que seguramente usted conoce es la que tiene un escudo con corona real y dos perros barcinos sobre dos patas y que es oficial de nuestra comunidad desde 1982 por la ley Orgánica 10/1982 de 10 de agosto. No, no me refiero a esa, sino a la bandera de las siete estrellas verdes. y que un grupo político consideró como uno de los símbolos del pueblo canario acordando su enarbolamiento (izado) en un lugar destacado de la sede central del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife el 22 de octubre de 2016. 

El Supremo destaca que ello contravino el ordenamiento jurídico porque “no es la bandera oficial, por lo que no puede atribuírsele la representatividad del pueblo canario como defiende dicho grupo político en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife”.

A raíz de esta decisión del Tribunal Supremo, los responsables de protocolo, nos hemos hecho las mismas preguntas que seguramente se estará haciendo usted ahora: 

¿Qué pasa con otras banderas que representan a colectivos o grupos de población? ¿Qué pasa con banderas como la del día internacional del orgullo LGTBIQ, la del pueblo Gitano, el día de la hispanidad o la de los pueblos indígenas, la republicana o cualquier otra?

En general ¿Qué pasa con tantas y tantas banderas que representan a una comunidad o a un movimiento?

La conclusión a la que he llegado y que le traslado, es la siguiente: No se pueden incluir de manera ocasional (o no ocasional) banderas no oficiales en el exterior de los edificios y espacios públicos, aun cuando las mismas no sustituyan, sino que concurran, con la bandera de España y las demás legal o estatutariamente instituidas, Tampoco se puede como han insinuado, quitar todas las banderas y dejar la que queremos izada, puesto que no podemos quitar nunca la bandera de España de una institución. Porque como dice la ley 39/1981 de 28 de octubre que regula el uso de la bandera de España y de otras banderas y enseñas que en su artículo 3 dice: La bandera de España, deberá ondear en el exterior y ocupar un lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado.

Para que (en mi caso) las administraciones locales, y en otros casos administraciones de índole insular, provincial o autonomica, puedan honrar a estos grupos de ciudadanos que reivindican un reconocimiento público, propongo una serie de soluciones que he encontrado para solventar dicha circunstancia.

En muchas de nuestras instituciones disponemos de balcones o ventanas, propongo hacer uso de los mismos, siempre previo consentimiento del pleno o de la junta de portavoces, y en ellos colgar una pancarta con algún tipo de frase o mensaje en el que se haga énfasis en el día que se celebra, pero no podemos ir mucho más allá. 

En otros casos (hablo de algunos ayuntamientos entre los que se encuentra el mío) iluminamos la fachada de los mismos del color de lo que queremos celebrar o conmemorar y cuando llega la noche dos focos iluminarán toda la fachada y la “pintarán” del color deseado. 

No dice nada de lectura de manifiestos, discursos o la realización de actos conmemorativos que den una mayor valor a este día, por lo que todo ese tipo de actos, están permitidos.

Esta terminantemente prohibido como he descrito anteriormente, colgar una bandera en un edificio institucional, pero no es ilegal ubicar un mástil con una bandera representativa en el salón en el que queremos desarrollar dicho acto siempre que no sea dentro de las casas consistoriales.

Le recuerdo que este post es un pensamiento personal que posiblemente no salde todas sus dudas, sólo espero que no le haya creado mas, habrá mas formas de decir las cosas, pero aquí tiene una humilde opinión que espero le haya servido de ayuda.

Otros ejemplos de banderas que solían ser izadas en mástiles institucionales de mi municipio, son las siguientes:

Bandera del Pueblo Saharaui
bandera de la discapacidad
Bandera de la Familia
bandera Gitana
Bandera Feminista

Cuaderno de Bitácora. Italia 2020 El viaje que no hice.

Este pasado 9 de junio cuatro valientes jinetes, habrían cabalgado de nuevo con sus monturas rumbo al corazón de Italia, que bonitas son las historias cuando se cuentan desde la visión que tenemos en nuestro corazón.

Así sería el comienzo de la historia que le habría querido contar, pero el viaje no se hizo, la aventura jamas la realicé. Porque es parte de todo lo malo que nos ha traído esta pandemia, que ha roto los sueños de innumerables personas. Gracias a Dios, nosotros podremos posponer nuestro viaje, pero muchos en este tiempo comenzaron un viaje sin retorno que les llevará donde crean, pero que nunca les devolverá, me refiero a los muertos.

En este post, no colgaré ninguna foto, porque no puedo enseñar lo que no ocurrió, sería un fraude, pero si expresaré en palabras lo que pudo haber ocurrido, para lo que nos habíamos preparado, lo que queríamos haber vivido.

Los viajes son algo que siempre hemos relacionado con el ocio, los hacemos en momentos puntuales, en vacaciones, cuando la economía y el tiempo nos lo permite. Es algo que puedes planear pero sólo para disfrutarlo un momento concreto, no forma parte de un proyecto de futuro. Y es ahí donde está el error, todo lo que hacemos en nuestra vida es porque forma parte de un proyecto, miramos siempre al futuro, somos proyección: desde elegir el trabajo, la carrera, formar una familia… 

La victoria de los viajeros (y lo que mas envidiamos de ellos) es vivir lo inmediato, conseguir que parte de ese proyecto futuro sea la propia experiencia de viajar, como bien dice mi buen amigo Cesar Sar (El Turista), “compartir es vivir”.

Ahí están, los valientes, los vemos recorriendo el mundo al otro lado de la pantalla de nuestro ordenador, tablet o movil, con sus hijos, con familia, o con su mascota… en coche, moto, velero o caravana… Como sea mientras hagan lo que quieren.

Envidiamos y seguimos sus pasos mientras enterramos ese “y si… Ojala yo… o, en un futuro no muy lejano…” que prende la chispa de nuestra imaginación. No, no… Eso no es para nosotros. ¿O sí? Adiós al jefe (o a la jefa), a la prisa, a la rutina, a la seguridad y la calma. Adiós a la postura de persona decente, previsible y respetable. ¿Seríamos más felices entonces? ¿Qué nos impide calzarnos las botas de aventureros?

Yo creo que lo que nos atrae de los viajeros, de esa gente que deja un mundo atrás, es que lo que verdaderamente les importa es vivir su momento y experiencias nuevas, sobre todo les tenemos envidia porque no tienen esas preocupaciones que la mayoría de gente tiene en su día a día.

Si hubiera tenido que definir un paisaje que ya conocí en alguno de mis periplos por Italia (he estado unas 10 veces). Habría comenzado así: El amanecer en la Toscana es distinto a cualquier otro. Una niebla de extraordinaria densidad roba el protagonismo al Sol y hace prácticamente opacos los primeros rayos de luz del día.

Una maraña blanquecina se vuelve arboleda en el campo y muralla en la ciudad, se cuela por las puertas y ventanas e inhibe cualquier sonido.

Humedece y limpia el aire, y una vez conseguido se marcha muy lentamente, como mismo vino, sin estruendos, convirtiéndose en brillo matutino, en una nubecilla insignificante, en una mota de polvo que se dispersa sin más.

Será entonces cuando brote el color de los viñedos y olivares, el típico motor de una vespa que se oye a lo lejos mientras se acerca, despierta y del horizonte emerjan pueblos majestuosos que aún mantienen la esencia que les ha permitido sobrevivir a los etruscos, los romanos, los bárbaros, a la Edad Media, al hombre renacentista y a todo lo que llegó después, incluso a esta pandemia.

La idea ya tenía forma y fecha (Ida el 9 de junio y vuelta el 17 de junio). Milan sería la lanzadera, donde hubiéramos cogido nuestras monturas unas BMW 1250GS, la mejor compañera para este tipo de aventuras. De allí a Genova, Pisa, San Gimignano, Volterra, Siena, Montalcino, Pienza, Montepulciano, Florencia, Bolonia, Modena, y Milan. Parándonos en decenas de pueblos cuyos nombres en la mayoría de los casos jamas hemos oído.

Todo estaba en función de cómo estuvieran funcionando las cosas. Conviene a veces dejar que el viaje pueda latir solo para ver dónde te lleva…

Pero otra vez será, esta no ha podido ser.

El zapato blucher, derby o gibson.

Este calzado, como muchas otras prendas, tiene su origen en la tradición militar.

El blucher debe su nombre al mariscal prusiano y duque de Wahlstadt, Gebhard Leberecht von Blücher, quien, además de estar junto a Wellington al frente de las tropas que derrotaron a Napoleón en 1815 en la batalla de Waterloo, encargó la confección de un nuevo tipo de calzado para sus soldados: unas botas robustas y de una horma algo más ancha, compuesta por dos piezas en los laterales que se unían con cordones y cuyo innovador diseño facilitaba calzarse rápidamente para la batalla.

La base del zapato blucher masculino sigue siendo la misma hoy en día, aunque ahora en la marca Abraham Zambrana se diseñan en materiales y colores mucho más variopintos.

Por su elegancia y versatilidad, el zapato blucher se ha convertido en uno de los zapatos preferidos para el hombre, imprescindibles en cualquier fondo de armario masculino que se precie. Un básico, sin duda, al que podremos recurrir en multitud de ocasiones informales y también algunas formales dependiendo de su diseño y materiales.

El zapato blucher también es conocido como Derby o Gibson, aunque, en realidad tienen algunas diferencias en su construcción, en la actualidad estos nombres se utilizan indistintamente.

Un zapato blucher se distingue de otros tipos de zapatos de cordones, como, por ejemplo, el Zambrana Oxford, por las siguientes características principales:

  • Las carrilleras o cordoneras, es decir, las aletas laterales del zapato, van cosidas sobre la pala y pasan por encima de la lengüeta. A este cosido se le conoce como costura inglesa.
  • La lengüeta es parte de la misma pieza que forma la pala (empeine).
  • Por su estructura se ajusta mejor a pies más anchos que el zapato Oxford.

Como en el zapato Oxford, podemos encontrar diferentes tipos de blucher dependiendo de su decoración.

Los más conocidos son:

  • Lisos: sin ningún tipo de decoración, costuras o perforación.
  • Semi-brogue: los que están decorados en la punta delantera y en los laterales con broguettes.
  • Pala vega trapado (full-brogue o wing-tip): con los que están decorados con una costura en la pala con forma de corazón invertido y tienen broguettes o picados tanto en la parte delantera, como en los laterales y la parte del talón. (los que aparecen en la foto superior)

La formalidad del zapato blucher viene marcada por sus decoraciones. El blucher liso es la versión más formal de esta variedad de zapato masculino de cordones y va perdiendo cuanto más decorados están con cosidos o perforaciones.

El zapato liso sería adecuado para calzarlos en ceremonias, ocasiones formales o reuniones de trabajo, pero nunca los vestiríamos con esmoquin o en eventos muy informales sobre todo en el exterior.

Para la construcción de este tipo de calzado en la actualidad se utilizan todo tipo de pieles y colores. Para la fabricación del calzado en Abraham Zambrana, se realiza una concienzuda selección de pieles, para ofrecer siempre en nuestros diseños la máxima durabilidad y confort.

Sin duda, las pieles más utilizadas son la piel de vacuno, la de novillo y la de becerro para aquellos zapatos con un acabado aterciopelado, aunque la marca Abraham Zambrana trabaja con pieles mas exóticas.

Y al final se fue.

Un día cualquiera, de un año cualquiera…. digo cualquiera porque puede ocurrirle a cualquiera y esta vez la palabra correcta, no sería cualquiera. Porque llegó uno de esos días que quieres que no lleguen. No ha pasado nada malo, sencillamente pasan cosas que no quieres que pasen.

Una compañera se despide, una amiga se va, una buena persona se baja del barco dejando una estela profunda a la vez que lejana.

Patri, (al igual que me hubiera gustado hacer con compañeros como Carlos, Blanca, Mónica o Sonia), me encantaría poder decirte que para mi no solo has sido una compañera sino una persona que ha dejado una huella silenciosa y generosa en mi vida y en mi trabajo.

Ve tranquila y feliz disfruta de sembrar en otros campos y en otras experiencias, de eso se compone la vida de crecer y experimentar y se paciente porque la semilla que plantaste en tu nuevo proyecto está bendita desde mucho antes de su nacimiento.

Gracias, muchas gracias: por hacer las cosas fáciles, por conseguir que muchos días no pierdan su luz, por saber escuchar, por estar cuando se te necesita (y cuando no se te necesita), por tú lealtad, y lo más importante de todo, por ser buena persona. Mi alma reclamará nuestras conversaciones, los espacios serán más fríos y oscuros, los silencios parecerán eternos y los desayunos sanos, solitarios. Pero mi cabeza sabrá que ahora eres muy feliz.

Hoy la vida me coloca en una terrible encrucijada, la de ver partir alguien que se convirtió en el núcleo de lo que significa lealtad, entrega, dedicación, compromiso y esas confidencias tan interiores que siempre compartimos incluso en los momentos más difíciles.

Una amistad no crece por la presencia de las personas sino por la magia de saber que aunque no te vean, te llevan en el corazón.

Mucha suerte en tú vida.

calcetines pinguinos

Tus calcetines junto a mis #Zambrana

Zapatos modelo Oxford de Abraham Zambrana

He conocido una marca de zapatos que me ha enamorado, se llama Abraham Zambrana,  un joven andaluz que tiene un taller en el que hace las delicias de sus clientes, recientemente me he hecho unos zapatos a medida y ya me han llegado, estoy alucinando con el trabajo tan meticuloso y minucioso que ha hecho, voy a lucirlos. Estoy “como un niño con zapatos nuevos”.

Este tipo de calzado se conoce como el zapato inglés por excelencia y se debe, en gran parte, a sus orígenes, que no están tan claros. Por una parte, algunos sostienen que tiene su origen en diferentes zonas de Irlanda y Escocia, donde eran conocidos como Balmoral, por la proximidad al castillo escocés del mismo nombre.  Situado en Aberdeenshire. Sin embargo, la versión más extendida, es que este calzado se popularizó en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a los estudiantes de la Universidad de Oxford, quienes cambiaron sus clásicas botas por un estilo de zapato más elegante y cómodo.

Durante los años 20 del siglo XX, se extiende el uso de los zapatos Oxford entre la alta sociedad inglesa y pasan a ser considerados el zapato para el hombre elegante por excelencia.

De toda la gama de zapatos de la marca Abraham Zambrana, el tipo Oxford es, sin duda, el más formal. Las líneas simples de su diseño y la calidad de los acabados, lo convierten en el accesorio perfecto tanto para vestirse con traje en el día a día, como para aquellas ocasiones en las que se requiera una vestimenta más formal, como el chaqué.

Los Zambrana Oxford, también suelen confundirse con otros zapatos de cordones: los derby o blucher. Sin embargo, aunque, a primera vista, puedan parecen muy similares en su construcción, es la costura prusiana de las cordoneras la que marcan la diferencia, ya que en el caso del Oxford están cosidas a la pala y queda más cerrado, mientras que en los derbies, las cordoneras tienen una mayor apertura.

En Francia, por ejemplo, ninguno de estos términos se usa, y los zapatos de cordones cerrados se llaman ‘Richelieu’. Realmente, mientras entiendas la asociación con el cordón cerrado, tienes toda la información que necesitas.

Hoy en día, el calzado tipo Oxford para hombre se caracteriza, como indicábamos anteriormente, por su cordón cerrado con, habitualmente, cinco pares de ojales. Esta construcción le aporta una apariencia sobria y distinguida. Al mostrar las cordoneras